¿Todo lo que te pasa en la vida tiene un propósito?
Suerte, bendición, coincidencias, casualidad, causalidad, karma, destino, sincronicidad, “¡es que la vida es así!”…
¿A qué le adjudicas tú las cosas que te suceden? Lo que pasa, lo que deja de pasar… ¿Acaso todo lo que nos sucede realmente pasa por algo? ¿Todo tiene un propósito?
Actualmente escuchamos que las terapias de autoayuda u otras filosofías nos invitan a que busquemos el sentido de lo que nos pasa en nuestra vida; nos proponen que la aceptemos tal cual es, porque forma parte de un plan divino, o que aprendamos de las situaciones que se repiten porque son lecciones disfrazadas de problemas, todo en un intento de explicar por qué vivimos lo que vivimos.
He reflexionado acerca de esto por algún tiempo, por lo que comencé a explorar este tema.
¿Cuál era el significado de lo que me estaba ocurriendo o el de ese evento que me sucedió? Con cada persona que se cruzaba en mi camino o había conocido, me preguntaba: ¿qué me ha venido a enseñar o qué supuestamente le podría enseñar yo a esta persona?
Ya que tenía esta inquietud en mi mente, conversé de este tema con una querida amiga y me recordó que la “Vida es neutral, no es personal”.
A partir de esa conversación me inspiré para compartirte mi opinión personal basada en mi experiencia y lo aprendido de mis maestros en mi camino del coaching de transformación, que es una visión diferente a lo que estamos acostumbradas a escuchar.
Te invito a que te abras a descubrir algo nuevo, algo que podría llevarte a cambiar tus creencias y a sentir tu vida menos complicada de lo que crees que es, para mi fue así cuando puede ver que:
“Las cosas no me pasan… las cosas pasan. Los seres queridos no se me mueren, solo mueren. No me enfermo, solo enfermo.” La Vida no está en mi contra, solo es y sucede, y nosotras le damos el sentido que queremos. No controlamos lo que nos ocurre, pero sí el significado que le damos a nuestras experiencias.
Dicho significado, al ser personal, lo tendemos a interpretar según nuestra conveniencia o nuestras creencias: podemos justificar nuestras acciones, culpar a la Vida de que no nos da lo que pensamos nos merecemos y nos ponemos muchas veces en el papel de víctimas o renegamos por lo injusta que es la vida. Adjudicamos la responsabilidad de nuestros sentimientos o acciones a lo externo, a las circunstancias que nos acontecen y anulamos nuestro poder de cambiar y tomar control sobre nuestra vida.
Ver las situaciones que se dan en nuestra vida de forma neutral hace una gran diferencia. Cuando las logré ver así, personalmente me quitó el peso de buscar el porqué o para qué las situaciones se me presentan. Entendí que “la Vida” no me quiere enseñar nada, ni repite experiencias para recordarme algo, “solo es y sucede”.
Por ejemplo, no es que no hayas aprendido algo de una relación tóxica y por eso la Vida te vuelve a enviar las mismas relaciones hasta que aprendas realmente a alejarte de las personas que no te valoran o no te aceptan como eres. Está en nosotras aprovechar nuestras circunstancias para aprender de ellas, notar lo que sentimos ante la situación, tomar acción y cambiarla.
Cuando comprendes el por qué actúas de determinada forma, cuando sea tu momento de entender tus temores, enfrentar tus miedos, cuando te sepas capaz, tomarás las decisiones que te lleven a sentirte plena y en paz. Eso es lo que la Vida quiere que aprendamos, a ser felices, a vivir en bienestar, esa es nuestra esencia de vida, lo demás son dramas que decidimos vivir.
¿Nos es menos complicado y más constructivo para tu vida verlo así?
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